Voluminosos objetos invisibles

Ante la abundancia de cartón abandonado en cualquier entorno urbano, seamos nosotros o nuestros vecinos los responsables de su gasto, se ha adoptado hasta ahora una actitud pasiva, indolente, que convierte el cartón desechado en cualquier esquina (en el peor de los casos) o en cualquier contenedor municipal (en el mejor de ellos, ya que al menos se garantizaría su correcto tratamiento y reciclaje), en un objeto invisible, inservible, desechado.

Los desechos, la basura, como cualquier fenómeno con una incidencia central en entornos urbanos, puede estudiarse desde varios puntos de vista:

  • La recogida y el tratamiento de esos desechos;
  • La cultura y civilidad de una comunidad (al depositarlos en lugares correctos a horas determinadas)
  • O la imaginación y creatividad con que algunos de estos desechos se transforman en objetos útiles.

Sin abandonar la mirada curiosa, escrutadora y creativa de las ideas originales, como las pensadas por primera vez por una mente que no ha caído en la inercia de los procesos mecánicos (por ejemplo, la mente infantil), el cartón es un material recuperable, más allá del reciclaje convencional.

El cartón ya usado, a menudo el contenedor o embalaje del bien de consumo adquirido, pierde cada vez más a menudo su estatus de objeto aparatoso que nuestra mirada acostumbrada suprime, como restando importancia al espacio ocupado por un bulto urbano reconocible, que pronto será retirado de nuestra vista.

(Imagen: Un proyecto DIY -“hazlo tú mismo”- para iPad).

https://www.pinterest.com.mx/pin/5699937009030942/